Este próximo miércoles 20 de abril se jugará la final de la Copa del Rey,
en el que quizás sea uno de los partidos de esta competición con más morbo de
los últimos años y no solo por el aspecto deportivo, sino también por motivos
políticos ya que, como ya pasó en la final de copa de 2009 entre el Athletic de
Bilbao y el F.C. Barcelona; seguramente
una gran parte de la afición del conjunto catalán silbarán la Marcha Real.
Aunque muchos puedan pensar que esto de mezclar política y deporte es algo
que solo sucede de unos años a esta parte, en el caso de los culés no es del
todo cierto, ya que en 1925, en plena dictadura de Primo de Rivera, nos
encontramos con un antecedente. No fue durante una competición oficial sino
contra un partido de homenaje al Orfeó Català entre el F.C.Barceloa y el
Júpiter, cuando una banda británica durante la media parte interpretó la Marcha
Real. La reacción por parte de la dictadura no tardó en llegar, en forma de
clausura del campo de Les Corts (la única en toda la historia del F.C.Barcelona)
y forzando el exilio al entonces presidente del club, Joan Gamper.
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