Hace unos días volvía a aparecer en los medios una noticia que hacía referencia a la voluntad del ayuntamiento de Vilassar de Dalt, en el Maresme, de cambiar su nombre por el de Vilassar, a secas. Esta polémica es recurrente entre los pueblos del Maresme, donde existe diversas poblaciones con el nombre duplicado y que para diferenciarse utilizan el “de Dalt” (de Arriba) o el “de Mar”.
Para entender esta polémica hemos de remontarnos diversos siglos atrás, donde las costas catalanas, al igual que el resto de las costas del Mediterráneo occidental; sufrían periódicos ataques de piratería.
Estos ataques vivieron su punto álgido entre los siglos XVI y XVII a manos de turcos y berberiscos.
Para entender el aumento de la piratería hemos de tener en cuenta diversos factores. Antes que nada hemos de señalar que hasta ese periodo el comercio entre las dos riberas del Mediterráneo era fluido, eso no significa que no se dieran casos de piratería; pero a partir de finales del S. XV las cosas empezaron a cambiar, por un lado, hemos de considerar una importante bajada de la actividad comercial de puertos como Túnez, Argel o Trípoli por culpa de los portugueses, ya que estos habían comenzado a instalar puntos comerciales en la costa occidental de África, lo que permitía puentear a los puertos de la ribera sur del Mediterráneo que comerciaban con productos del interior del continente que llegaban mediante caravanas comerciales.
Otro factor muy importante es la aparición de los turcos en la ribera oriental del Mediterráneo, este pueblo asiático no disponía de una cultura marinera desarrollada, por lo que precisaban de la ayuda de otros pueblos para poder comerciar en primera instancia y posteriormente para poder armar y mantener una potente flota. Es en este contexto que aparece el que quizás sea uno de los más famosos piratas, Jair ad-Din, Barbarroja, Protagonista de muchos ataques e incursiones en el Mediterráneo cristiano (Marsella, Mesina, Ostia, Mallorca…). Finalmente acabaría convirtiéndose en el Almirante en Jefe de la flota otomana.
Cabe mencionar que los soberanos cristianos no se quedaron de manos cruzadas, tomando una actitud ofensiva, lanzando ataques sobre los puertos berberiscos (lo que a la postre repercutía negativamente en la voluntad de acabar con la piratería); y defensiva. Es en este punto donde retomamos la noticia.

Enlaces:
Notica en TV3
Fortificaciones y torres de vigía en el Maresme
Piratería
Mostra Maresme y Pirateria en un mapa més gran
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